Convención Y de Area

Del 28 de abril al 1º de mayo, Montevideo será la sede de tres importantes eventos de Y’s Men Internacional, la ONG de servicio que nuclea voluntarios al servicio de la Asociación Cristiana de Jóvenes y -a través de ella o directamente- al servicio de la comunidad.

Con sede en Ginebra, Suiza y oficinas en Chiangmai, Tailandia, Y’s Men Internacional está hoy presente en 70 países y desde 1940 existe en Uruguay. La ceremonia inaugural tendrá lugar el viernes 28 de abril en la Sala de Teatro "George Williams" de la Asociación Cristiana de Jóvenes, Colonia 1870.

Los voluntarios de Y’s Men Internacional, comprometidos en la solución de problemas en sus propias comunidades tales como salud, educación, atención a personas vulnerables principalmente en la infancia o en la tercera edad, socorro en zonas de catástrofes, sienten además que, unidos, potencian su actuación a través de sus programas internacionales. Quizás el mejor conocido de ellos sea “Tiempo de Ayuno”, así llamado por el modo de obtener recursos para proyectos en países en vías de desarrollo: todos los miembros, en todo el mundo, se privan anualmente por lo menos de una comida y vierten su costo a un fondo que, en la actualidad, ha aplicado a sus fines más de seis millones de dólares. En un mundo diverso, con marcadas diferencias socio-económicas, Y’s Men Internacional ha encontrado la fórmula perfecta para que sus socios se sientan orgullos de contribuir por igual: con el costo local de una comida.

Representantes de Brasil, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Perú, además de los de Uruguay, anfitrión de los eventos, se reunirán esos tres días en la XIII Convención del Área América Latina y la XXIV Convención Regional Latinoamericana. Simultáneamente tendrá lugar la XIII Convocatoria de la Juventud de América Latina: son los jóvenes recurso humano imprescindible en su labor.

Es la segunda vez que Uruguay es anfitrión de esos encuentros internacionales, la anterior en Punta del Este 2005. Será ahora el momento de evaluar lo realizado en los últimos dos años, desde el de San Pablo, Brasil 2015 y de planificar para los dos años venideros, capacitándose para enfrentar los desafíos de la hora. Será también la oportunidad de estrechar lazos de amistad entre quienes voluntariamente actúan movidos por el alto propósito de construir un mundo mejor.

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